Ha vuelto a aparecer la foto aquella en la que saltábamos desde el noray del muelle al mar, verano del 98… el pelo corto, tu llevabas un bañador verde y el mío era rojo, y por un momento de la imagen a los ojos y de este al recuerdo allí estaba yo en el punto exacto de la toma, con la inercia en el cuerpo y el impulso suficiente para saltar lo más lejos que hubiese saltado nunca nadie.... y he vuelto, y no entiendo nada... ¿tanto han cambiado las cosas? no hay huella alguna de lo que son nuestros días hoy. Mírate, mírame a mí, y a todos los chicos de la pandilla... Esos niños hoy son hombres de vidas grises, horarios, trabajos, obligaciones y cuentas corrientes... no queda nada de aquellas bicicletas con un plástico en los radios, los dedos llenos de las migas de los gusanitos, del balón embarcado, de las faldas de las niñas... No parece que nadie recuerde quienes somos, quienes fuimos... Deja los apuntes por hoy y vamos a sentarnos en aquel noray del muelle que también se estará preguntando qué habrá sido de nosotros, vamos a ver si recordamos cómo era eso de sonreírle a lo que venga, a no temerle a la vida y volver a sentirnos seguros a saltar al agua lejos...